
"Tienes que conocer la industria a fondo": Benjamín Ruiz y la avicultura latinoamericana
Benjamín Ruiz ha desarrollado una distinguida trayectoria vinculada con la nutrición animal, la industria avícola latinoamericana y la divulgación especializada.
Desde sus primeros años de formación, encontró en la alimentación de animales de producción un campo con impacto directo en la alimentación humana.
Con el tiempo, su gusto por la escritura y su experiencia en traducción técnica lo llevaron al periodismo especializado y a la edición de Industria Avícola de WATT Global Media, una publicación de referencia para el sector.
En esta entrevista, Benjamín Ruiz habla sobre sus inicios, la evolución de la avicultura en América Latina, los retos de los medios especializados y el papel del Salón de la Fama de la Avicultura Latinoamericana como una forma de reconocer la historia y el avance de la industria en la región.
¿Cómo nació tu interés por la nutrición y los alimentos?
Francamente no me acuerdo si hubo algo en particular. Inicialmente quería estudiar Biología y al final me metí a Nutrición, pero no hubo nada en particular que me llevara a eso.
Lo que sí, una vez dentro de la carrera, al ver que había posibilidades de hacer Nutrición Animal, opté de inmediato por eso, porque nadie la escogía y veía más oportunidades.
La mayor parte de los alumnos se iban por Nutrición Humana y luego por Tecnología de Alimentos. De hecho, fui yo el que empujó a que la Ibero abriera ese subsistema, que estaba como opción, pero nunca antes se había abierto.
Cuando comenzaste a estudiar, ¿cómo visualizabas el desarrollo de tu carrera?
Yo entré a la Ibero en otoño de 1978. Al inicio, no visualizaba gran cosa, pero cuando me percaté de que podría contribuir al bienestar de la gente, fue cuando más me animé, y más en un área tan poco conocida como la alimentación de los animales de producción, que repercute en la alimentación humana.
De hecho, casi nadie sabe, pero los primeros descubrimientos de la nutrición en general se hicieron en animales, que luego se extrapolaron al humano. Yo me visualizaba primero en investigación, pero luego en las decisiones importantes de formular alimentos para animales de producción y todo lo que ello implica.
Trabajaste en organizaciones internacionales con un eje común: América Latina. ¿Cómo ha evolucionado la industria avícola?
Mi interés por el desarrollo de la industria avícola de la región se fue dando solo. Desde muy joven tuve interés por cuestiones internacionales y, al estudiar fuera (Cornell University), me relacioné con muchos extranjeros, sobre todo latinoamericanos.
Esto, junto con el hecho de empezar a trabajar para varios países, fue aumentando mi interés. Además, desde mi primer puesto, me encargué de otros países además de México.
La industria avícola latinoamericana ha evolucionado tremendamente en los últimos 40 años, en todos los sentidos: tecnología, genética, nutrición, sostenibilidad.
Todo esto ha redundado en una mayor producción con una eficiencia que ha mejorado tremendamente. A su vez, se ha convertido en la proteína animal —pollo y huevo— de mayor disponibilidad y accesibilidad. Además, Latinoamérica se ha vuelto proveedora del mundo de materias primas y tecnología.
¿En qué momento decidiste orientar tu carrera hacia la divulgación?
Siempre me ha gustado escribir y comencé primero haciendo traducciones, con eso de que "como estudiaste en Estados Unidos, tradúceme esto".
Después de muchos años de traducir para la revista Industria Avícola, fui viendo de qué se trataba, por lo que las casualidades del destino y mi formación me llevaron a ser el editor.
¿Qué hace única la carrera de escritor especializado en industria avícola latinoamericana?
Pues creo que primero es conocer la industria a fondo, saber qué necesita, qué le falta, y sobre todo conocer a la gente adecuada. Tienes que saber la diferencia entre un pollo de engorde y una gallina ponedora, por ejemplo, cosa que ninguna persona común conoce.
Se necesita de mucha perseverancia, pues todavía hay mucha gente que le tiene miedo a los medios. Y tener humildad. Haber viajado y participado en sinfín de eventos y congresos también ha sido clave.
¿Cuáles son los grandes retos que enfrentan los medios especializados en avicultura?
Los grandes retos son la automatización —llámese IA o lo que sea—, que es algo que puede afectar este trabajo. Otro es conocer bien cómo manejar las redes sociales, sin caer del lado no profesional. Necesitas ser creíble.
Mi gran proyecto fue ser editor de la revista Industria Avícola de WATT Global Media, una revista que estuvo 65 años en circulación. Fue un reto porque WATT es una empresa muy conocida en la industria avícola de todo el mundo y tenía que estar a la altura. Pero creo que lo logré.
Su cierre a causa de la pandemia y problemas económicos ajenos a mis responsabilidades fue para mí una gran pérdida, y una pérdida para la industria de la región.
¿Cómo es tu día a día como escritor especializado en avicultura?
Mi día laboral es variado y aunque tiene sus días de estrés, cuando sabes hacer las cosas y te programas bien, lo puedes lograr.
Además de consultar otras fuentes, es necesario asistir a eventos especializados —fuente de gran información—, así como llevar buenas relaciones con las asociaciones de productores y profesionales. Esto es indispensable.
¿Concibes tu labor como la de un cronista de la industria avícola en América Latina?
Para mí sería difícil decir que mi labor es como la de un cronista. Hay tantas aristas en esto que creo que sería imposible.
Quizás el proyecto más orientado a una narración de la historia de la industria en la región es el Salón de la Fama de la Avicultura Latinoamericana, premio que se entrega cada dos años en el OVUM, el Congreso Latinoamericano de Avicultura.
Fundado en 1987 por WATT, lo manejé yo durante mi trabajo en la empresa y ahora soy yo el encargado —y propietario— de él.
Organizo un jurado plural de selección de ganadores y las diversas instituciones y personas envían sus propuestas para evaluar.
El premio identifica y galardona a aquellas personas que han dedicado sus vidas al avance de la industria avícola de la región, en todas sus áreas: producción en vivo, medicina veterinaria, incubación, genética, procesamiento, alimentos balanceados, nutrición, profesorado e investigación, entre otras.

