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Alta contaminación por micotoxinas en maíz en Latinoamérica

  • Artículo invitado
  • 6 may
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 12 may

Se presentan aquí los niveles encontrados de tricotecenos, fumonisinas, zearalenona o aflatoxinas en Perú, Brasil, Costa Rica, México, Ecuador, Argentina y Colombia


Mazorca de maíz amarillo con hojas secas, aún en la planta, luminosas hojas verdes al fondo que sugieren un entorno de campo.
Imagen de Couleur en Pixabay

 

Las cosechas recientes de maíz de 2025 provenientes de varios países, analizadas mediante LC-MS/MS, revelaron que con frecuencia aparecen de forma conjunta múltiples micotoxinas. Para las granjas avícolas, esta amenaza oculta implica que las pérdidas pueden manifestarse como problemas difíciles de explicar: crecimiento desigual, mala conversión alimenticia, fallas en la vacunación, camas húmedas y mayores tasas de decomiso en planta de proceso. Estos problemas suelen presentarse antes de que aparezcan síntomas clínicos claros.

 

Cómo afectan las micotoxinas a las aves

 

Diferentes micotoxinas afectan a las aves de distintas maneras, pero el resultado siempre son parvadas menos resilientes y resultados impredecibles. Las aflatoxinas son especialmente dañinas, ya que atacan el hígado, debilitan las defensas inmunológicas e interfieren con la vacunación, lo cual aumenta el riesgo de infecciones secundarias y los costos de medicación.

 

Los tricotecenos como el deoxinivalenol (DON) irritan el tracto digestivo, reducen el consumo de alimento y la absorción de nutrientes, y pueden provocar mala uniformidad del lote y camas húmedas. Las fumonisinas alteran el metabolismo celular en el intestino, lo que hace a las aves más vulnerables a enfermedades intestinales. La zearalenona (ZEN) es más conocida por sus efectos reproductivos en cerdos, pero en aves también genera estrés intestinal e inmunológico, especialmente cuando se combina con otras toxinas. En Latinoamérica, es poco común encontrar una sola toxina a la vez. La presencia simultánea de múltiples toxinas puede hacer que incluso niveles moderados se comporten como un brote grave.

 

Último monitoreo de maíz: alta prevalencia y múltiples toxinas

 

Los datos de muestras de maíz de 2025 revelan por qué el monitoreo regular y la prevención se han vuelto la norma. En varios países de Latinoamérica, incluido Brasil, las fumonisinas estuvieron ampliamente presentes y en altas concentraciones: exactamente la situación que conduce a pérdidas crónicas en las parvadas. Perú presentó fumonisinas en todas las muestras analizadas, con niveles promedio (FB1 3,202 ppb) y picos de hasta 15,691 ppb, lo que representa un alto riesgo para la avicultura. En Costa Rica se detectaron fumonisinas en el 93% de las muestras, con un promedio de FB1 de 2,934 ppb y valores máximos de hasta 13,190 ppb, lo cual clasifica el riesgo como moderado.

 

Las aflatoxinas siguen siendo una gran preocupación, ya que incluso pequeñas cantidades en “puntos calientes” pueden comprometer la salud y supervivencia de las aves. En México, el promedio de AFB1 fue de 11 ppb, con picos de 311 ppb y una prevalencia del 40%, suficiente para causar problemas hepáticos e inmunológicos esporádicos. Ecuador registró un promedio de AFB1 de 13 ppb, máximo de 124 ppb y una prevalencia del 58%, con riesgo moderado.

 

Fuente: A&P Nutrition
Fuente: A&P Nutrition

Brasil tuvo un promedio de aflatoxinas totales de 9 ppb, pero el valor más alto alcanzó 400 ppb, lo que demuestra que los promedios pueden ser engañosos al manejar granos en condiciones reales.

 

DON y ZEN ejercen presión adicional sobre la salud intestinal y la inmunidad, lo que con frecuencia provoca un desempeño inconsistente. Costa Rica registró un alto promedio de DON de 1,555 ppb (93% de prevalencia, máximo 5,878 ppb), mientras que México (promedio 410 ppb, 78% de prevalencia, máximo 3,613 ppb) y Brasil (promedio 426 ppb, máximo 1,990 ppb) fueron clasificados como de riesgo moderado.


Fuente: A&P Nutrition
Fuente: A&P Nutrition

 

Argentina presentó un promedio de DON de 487 ppb (28% de prevalencia), pero las fumonisinas fueron el principal contaminante asociado (FB1 promedio 1,758 ppb). Incluso en áreas de menor riesgo como Chile (AFB1 ~1 ppb; DON 128 ppb), las fumonisinas estuvieron presentes (FB1 832 ppb; 52% de prevalencia), lo que refuerza el hecho de que la mayoría de las dietas avícolas están expuestas a varias toxinas, no solo a una. Esto también se observó en Colombia, donde los niveles individuales de micotoxinas no fueron altos, pero se detectó contaminación conjunta de varias micotoxinas como AFB1, DON (44% de prevalencia), FB1 (81% de prevalencia) y ZEN.

 

Fuente: A&P Nutrition
Fuente: A&P Nutrition

Pasos prácticos para productores avícolas

 

Al mostrar el maíz de 2025 una contaminación frecuente de múltiples toxinas y niveles de fumonisinas en miles de ppb, resultaría costoso esperar a que aparezcan síntomas evidentes. El manejo proactivo de las micotoxinas ayuda a proteger la salud intestinal, la inmunidad y a mantener la uniformidad de las parvadas, lo que asegura que la conversión alimenticia, la viabilidad y los resultados en planta se mantengan dentro de lo planeado. MYCORAID está diseñado para apoyar a las aves frente a desafíos de micotoxinas, ofreciendo una combinación de estrategias de adsorción, biotransformación y protección intestinal que ayudan a mantener la salud y el desempeño incluso cuando la calidad del grano varía.

 

Los ensayos in vivo recientes en diferentes países indican que la inclusión de MYCORAID en dietas avícolas bajo desafío de micotoxinas puede ayudar a mantener un crecimiento normal, mejorar la conversión alimenticia y promover el bienestar general de la parvada.

 

Las aves suplementadas con MYCORAID mostraron mejoras en el peso corporal, el consumo de alimento y la producción de huevo en comparación con aquellas alimentadas con dietas contaminadas sin tratamiento, y algunos estudios indicaron mejores parámetros hepáticos e inmunológicos. Además, en nuestros ensayos, MYCORAID tendió a reducir la presencia de residuos de micotoxinas en tejidos y a favorecer la microbiota intestinal, ofreciendo una opción práctica para productores que enfrentan variabilidad en la calidad del grano y eventos frecuentes de contaminación conjunta.

 

Al integrar MYCORAID en el programa de alimentación y mantener una vigilancia cercana de los perfiles de riesgo locales, es posible ayudar a que las aves prosperen, a pesar de la amenaza oculta de las micotoxinas.

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