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Claves del manejo del alimento en la granja de ponedoras

  • Foto del escritor: Benjamín Ruiz
    Benjamín Ruiz
  • 1 abr
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 10 abr

La conversión alimenticia determina la eficiencia, que se ve afectada por ambiente, calidad del alimento, integridad intestinal, robos, plagas y políticas de manejo del alimento balanceado

 

Hombre en traje habla con micrófono en un podio. Fondo con banner verde, amarillo y rojo que dice "Simposio". Atmosfera profesional.
Ing. Jaime Díaz Zorrila, gerente de producción de la empresa mexicana Sr. Huevo durante su presentación. Foto de Benjamín Ruiz

La eficiencia hace la diferencia y la conversión alimenticia indica qué tan eficientes somos en el manejo del alimento balanceado. Una mala administración del alimento deteriora la buena calidad del huevo, pone en riesgo la integridad de la parvada, la continuidad de la empresa y, por supuesto, la rentabilidad.

 

Jaime Díaz Zorrilla, ingeniero bioquímico en alimentos, con más de 30 años de experiencia en producción de huevo en empresas mexicanas como Bachoco, Avigrupo y Sr. Huevo, disertó durante el pasado XVIII Congreso Internacional AVEM 2026, en Pachuca, Hgo., México, sobre diferentes aspectos del manejo del alimento y la conversión alimenticia en gallinas ponedoras.

 

Sabemos que el objetivo de la avicultura es la seguridad alimentaria, por el hecho de proveer carne y huevo, pero también tiene que ver con la eficiencia productiva, es decir, maximizar los parámetros productivos de las estirpes para producir estos alimentos.

 

Rentabilidad de la empresa

 

La rentabilidad de la empresa está muy relacionada con el manejo del alimento balanceado. Esto concierne a los parámetros productivos en postura comercial, entre los que se encuentra la conversión alimenticia. El costo total de producción en una operación avícola es del 80 al 90%, en contraposición con el costo de operación que varía del 10 al 20%. Dentro del costo de producción, el alimento representa el 70%. “Esto va a depender de cada empresa, de sus estructuras y de su administración”, señaló el Ing. Díaz.

 

Hablemos de conversión alimenticia

 

Pareciera que la conversión alimenticia es un tema muy sencillo, pues significa cuánto alimento se necesita para producir un kg de huevo. En términos generales, es de aproximadamente menos de 2 kg de alimento para producir 1 kg de huevo.

 

No obstante, la conversión alimenticia nos indica cuán optimizado es el manejo del alimento y de la empresa. Si la conversión alimenticia se deteriora, ya sea por un desafío, la edad o cualquier otro aspecto, va a aumentar el costo de producción. Mediante ejemplos muy claros con un universo de una granja de dos millones de ponedoras, Díaz le enseñó al público lo que pueden llegar a representar esas variaciones en millones de pesos al año.

 

Ambiente, calidad del alimento e integridad intestinal

 

Hay varios factores que afectan y que pueden ayudar a llegar al lugar correcto. El que más influye es el ambiental –temperatura y ventilación– cuyas variaciones extremas afectan la conversión, pues se reduce o aumenta el consumo del alimento, lo que impacta la producción (calidad de la cáscara, peso del huevo y total de huevos producidos). Además, la mala ventilación provoca acumulación de amoniaco y humedad, lo que estresa al ave y reduce su eficiencia.

 

Otro factor que tenemos que considerar es la calidad del alimento. La calidad nutricional, en la que se eviten desequilibrios de energía y proteína; la forma física del alimento, que suele ser peletizado, aunque en aves más pequeñas utilizamos migaja; con eso evitamos el desperdicio y un desarrollo más eficiente.

 

El estado de salud y la integridad intestinal son otro factor, pues una microbiota desequilibrada o la presencia de coccidiosis impide la correcta absorción de nutrientes, desperdiciando el alimento que se elimina en las heces.

 

Nos olvidamos del agua

 

Un tema que muchas veces damos por hecho en la operación de la granja es el agua. El agua es muy importante para que la eficiencia de la conversión del alimento sea la que debe ser.

 

Si el agua no es suficiente, si está sucia, muy caliente o restringida, se va a reducir el consumo, la ponedora no va a consumir alimento de forma adecuada, lo que impacta la conversión.

 

Consumo no considerado: plagas

 

Las plagas en la granja son otro factor que considerar. Sin un programa de control de plagas, se va a desperdiciar alimento a diario que muchas veces no es mensurable, y que en realidad lo aprovechan las mismas plagas y no las aves.

 

Distribución y manejo del alimento

 

Parte del manejo es la correcta distribución del alimento en la granja, para que el ave consuma la cantidad requerida y no se vea afectada la producción y la calidad del huevo. Jaime Díaz comentó que hoy en día hay sistemas automatizados, que ayudan en gran medida a evitar esto, pero hay que supervisarlo por si hay fallas.

 

El manejo es muy importante, en cuestiones como el espacio suficiente entre comederos, comederos mal ajustados o sucios, pero sobre todo, evitar el desperdicio.

 

Robo de alimento: algo común

 

Un tema que nos afecta a todos por la situación económica o por cuestiones sociales, entre otros factores, es el robo de alimento. Por lo regular, los grandes robos se notifican y se toman en cuenta, pero en realidad el problema es el llamado “robo hormiga”, que curiosamente tiene un mayor impacto, porque es continuo y genera más deterioro.

 

La única garantía contra este tipo de robo es la medición y los controles. Obviamente, hay todo tipo de controles, como los candados, ya sean físicos o electrónicos, monitoreo con cámaras, el “emparejamiento” de casetas y tolvas, la inspección antes de alimentar y la supervisión.

 

Políticas del manejo del alimento

 

La política del manejo del alimento es para garantizar la inocuidad alimentaria, maximizar la conversión alimenticia y reducir los costos. Se debe basar en las buenas prácticas pecuarias y en la seguridad alimentaria, enfocada en la adquisición, mantenimiento, suministro y control del alimento, desde la calidad de los ingredientes, con análisis continuos de micotoxinas, el almacenamiento y conservación del alimento, tanto en la planta como en las granjas. También hay que considerar la bioseguridad y la trazabilidad de todo el manejo dentro de la granja, registro de lotes, limpieza del equipo y de los silos.

 

Un punto muy importante, es que quien va a ayudar a llevar este programa es el personal, su capacitación y el control de visitantes. Hay que transmitir de manera clara toda esta política al personal. Todos deben estar involucrados, desde la alta dirección hasta la base operativa.

 

“Es muy importante plasmarla en un documento, tener documentos de control, de respaldo para el seguimiento y el cumplimiento de la política”, señaló Díaz. Es indispensable tener una política con normatividad, acciones claras y bien definidas. Hay que hacer una tarea previa de cubicación de todos los silos donde se almacena el alimento y sus diferentes tipos, llevar la contabilización y el registro de consumo de todos los días, ya sea de forma manual o electrónica.

 

Hay que realizar inventarios de agotamiento de los silos con la frecuencia necesaria. Los cortes deben hacerse al menos mensualmente.

 

La responsabilidad de la recepción, resguardo, despacho e inventario del alimento recae en el personal de máxima autoridad, como los gerentes o supervisores, y toda desviación debe aclararse.

 

Se debe llevar un registro detallado de todos los movimientos de alimento dentro de la granja, como los inventarios iniciales, entradas, traspasos e inventarios finales, con evidencias documentales resguardadas por un tiempo determinado.

 

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