Más allá de la caja de Petri: fagos para controlar salmonela
- Benjamín Ruiz

- 24 abr
- 6 Min. de lectura
Científicos colombianos proponen una alternativa basada en biotecnología de bacteriófagos, que promete reducir pérdidas en producción avícola por causas bacterianas y producir alimentos inocuos y libres de salmonela

Benjamín Ruiz y Alexander Barajas
El 70% de los antibióticos producidos en el mundo terminan en las granjas y no en los hospitales. Esto contribuye al enorme problema de la resistencia a los antibióticos, que se tiene que solucionar. Una opción eficiente y sostenible de biocontrol es la tecnología de bacteriófagos.
Hay un grupo de científicos colombianos que trabajan desde hace más de 15 años con la tecnología de bacteriófagos, enemigos naturales de las bacterias: Viviana Clavijo es fundadora y CEO, Santiago Hernández es director de Producción e Innovación (CTO) y Martha Lucía Cepeda es directora de Transferencia de Tecnología de la empresa Sciphage. “Los bacteriófagos funcionan como misiles biológicos dirigidos únicamente a la bacteria que se quiere controlar, no como los antibióticos que matan tanto lo bueno como lo malo”, comenta la Dra. Clavijo, CEO de Sciphage, en entrevista exclusiva con BR Avicultura Latinoamericana.
Con esta tecnología, estos tres científicos han desarrollado productos para el sector agropecuario. “Lo que nos hace poderosos es el know-how que tenemos para diseñar cócteles para varios problemas. Son 15 años de experiencia que nos han llevado a tener un producto con resultados coherentes en campo”.
Más allá de la caja de Petri
Con gran entusiasmo nos cuentan que “cuando en el laboratorio ves que algo funciona y que realmente puede impactar en campo, y empiezas a ver resultados, esto te llena. Genera una gran satisfacción y motiva a seguir”, comenta Viviana. “Una cosa es que funcione en la caja de Petri, y otra es ver que sí funciona en las granjas”.
El producto va dirigido al control de salmonela en la industria avícola, y ya está validado en todos los tipos de explotación avícola (engorde, postura, reproductoras). Hasta la fecha, ya han impactado a más de 23 millones de aves.
Recordemos que la salmonela en el caso del pollo engorde, no necesariamente es una enfermedad, sino un problema de salud pública que llega al consumidor final y causa gastroenteritis.
Como director científico de Sciphage, Santiago explica que el esquema de administración que proponen es el preventivo. “No es un medicamento. Es un aditivo zootécnico que se administra de manera preventiva durante todo el ciclo de producción para que, en caso de que llegue la bacteria, se evite la colonización del ave y se genere una enfermedad”.
Este esquema de prevención ya está validado tanto en líneas pesadas como livianas: para pollo engorde, gallinas de postura y reproductoras, de varias líneas genéticas.
Uso y eficacia de los fagos
El producto es una solución salina con la suspensión de los fagos en una presentación de un litro. Se administra en el tanque de agua de bebida de las aves en la granja, se mezcla bien y se distribuye en los bebederos.
La protección empieza básicamente desde que se inicia su uso. En pollo de engorde se recomienda empezar al día dos de nacidos los pollitos. En ponedoras o reproductoras desde la primera semana de vida, sin embargo, la frecuencia de administración depende del tipo de producción. Pero, debemos tomar en cuenta que, para poder actuar, necesitan encontrar una bacteria, por lo que hay que administrarlo con cierta frecuencia, porque “si no hay ninguna salmonela en las aves, los bacteriófagos se eliminan de forma natural y ya no van a proteger”.
La formulación de Sciphage no produce efectos secundarios en las aves. Los estudios de inocuidad con hasta 100 veces más la dosis recomendada no mostraron efectos adversos. Recordemos que los bacteriófagos son microorganismos naturales que forman parte de la microbiota.
Espectro de salmonela que cubre
Los científicos y empresarios colombianos nos explican que hay más de 2,600 serotipos de salmonela. Han evaluado más de 15 serotipos distintos, que son los que más se notifican tanto de enfermedades avícolas como en salud pública: Salmonella gallinarum, S. pullorum y S. enteritidis, S. typhimurium, S. infantis o S. Heidelberg. No obstante, esto no quiere decir que no funcione frente a otros.
La Dra. Clavijo aclara que además de validar serotipos, también lo han hecho a nivel de cepas. “Hemos validado el producto con cepas de diferentes serotipos, provenientes tanto de granja como de planta de beneficio o punto de venta, todos de la industria avícola”.
El poder está en el desarrollo y en el diseño del producto. El cóctel de bacteriófagos diseñado llega a combatir los diferentes tipos de salmonela con un 100% de eficiencia “frente a todos los aislamientos en campo a los que hemos podido acceder”.
La empresa
Hay pocas empresas de bacteriófagos para el sector pecuario en el mundo, como en Chile, Polonia y Canadá. Sciphage cuenta con una planta de bacteriófagos ubicada en Mosquera, cerca de Bogotá, la única planta de Colombia y de las pocas en Latinoamérica; es la que tiene la mejor eficiencia de producción. “Nuestro producto es el que tiene la mayor concentración de fagos en el mercado. Y eso también marca mucho la diferencia”, añade.
La planta trabaja bajo las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM), con todos los biocontroles necesarios, con una capacidad de producir 5,700 litros al mes, lo cual satisface la demanda de unos 200 millones de aves al mes, pero además fue pensada para tener la capacidad de escalar con pocos ajustes en los reactores. Con esta misma capacidad pueden satisfacer la demanda actual, por lo menos, hasta 2027-2028.
Su modelo de negocio está dirigido a empresas integradoras avícolas con las cuales tienen relación directa. Junto con el producto, dan también acompañamiento técnico.
Cómo surge el producto
El emprendimiento nace en la Universidad de los Andes, en Colombia, bajo la dirección de la profesora Martha Vives. Era el único grupo de investigadores en el país que trabajaba con bacteriófagos como fagoterapia, nombre que se utiliza para el control de bacterias. Después de capacitarse en centros de investigación en varias partes del mundo, se dieron cuenta de la potencia de esta tecnología, de su capacidad para resolver la resistencia a los antibióticos, no para combatir la enfermedad.
Comenzaron a trabajar con Agrosavia, la corporación colombiana de investigación agropecuaria (entidad pública descentralizada, de carácter científico y técnico, de participación mixta y sin ánimo de lucro, para la generación del conocimiento científico y el desarrollo tecnológico agropecuario), donde existía un cepario de salmonela del sector avícola.
De ahí pegaron el salto de científicos a empresarios, involucraron en el equipo a expertos avícolas y dieron un giro a su modelo de negocio para dirigirse a toda la producción avícola, de la mano de productores y expertos del sector.
Apoyos para startups
Sciphage como empresa de base científica y tecnológica se basa en el rigor científico. En sus inicios, contó con el apoyo de subvenciones dadas por el Estado colombiano, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. “Todo esto generó ese nuevo conocimiento hasta que se llegó a un punto en donde pudimos acceder a recursos del Estado a través del Sistema General de Regalías de la Nación”, nos explica la Dra. Martha Cepeda, directora de Transferencia de Tecnología de Sciphage. Esto le dio un reconocimiento muy fuerte a Sciphage a través de la gobernación del departamento de Cundinamarca.
Además de los recursos financieros, esto validó su trabajo con la comunidad y la región, es decir, “los productores fueron los directamente beneficiados y así se va midiendo el impacto de la inversión de estos recursos”, añade. Esto también atrajo la atención de grandes integrados interesados por esta tecnología.
Asimismo, el año pasado fueron reconocidos como la startup más innovadora de Colombia a través de los premios Innpacta de Connect, El Tiempo y Portafolio, importantes medios de comunicación de Colombia.
Acercamiento al productor
Una de las maneras con las que han logrado trabajar en empresas avícolas es mostrando el beneficio en producción. En pollo de engorde, con mejoras en eficiencia de conversión y, en gallinas de postura, con hasta 30 huevos más por ave alojada. El otro indicador importante también es la mortalidad.
En granjas con problemas de salmonelosis “logramos prevenir la enfermedad, además de dejar de utilizar antibióticos. Los testimonios de nuestros validadores evidencian el éxito en campo y consolidan esta solución como su opción de preferencia”.




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