top of page

Qué es lo que impacta a la industria avícola mexicana

  • Foto del escritor: Benjamín Ruiz
    Benjamín Ruiz
  • 25 may
  • 6 min de lectura

Se busca regular el impacto de las importaciones de pollo y huevo con reglas justas e inversiones millonarias en producción


Alejandro Monteagudo, presidente ejecutivo y Lorenzo Martín Martín, avicultor y presidente del Consejo de la UNA. Foto de Benjamín Ruiz.
Alejandro Monteagudo, presidente ejecutivo y Lorenzo Martín Martín, avicultor y presidente del Consejo de la UNA. Foto de Benjamín Ruiz.

 

La industria avícola mexicana sigue dando pasos hacia adelante, tanto en la producción de pollo como en la de huevo. Sin embargo, los desafíos siguen ahí, pero ahora con una mayor preparación y cohesión, además de buenas perspectivas para 2030.

 

En la pasada 50ª Convención Nacional de la ANECA, entrevistamos a dos personalidades de gran importancia dentro de la Unión Nacional de Avicultores de México (UNA): Lorenzo Martín Martín, presidente del Consejo y Alejandro Monteagudo, presidente ejecutivo.

 

Referente a los factores sanitarios que enfrenta México en la actualidad, como cada año, está el asunto de las aves migratorias, pero, como bien señala Lorenzo Martín, “hay que ser muy cuidadosos con las buenas prácticas y las medidas mínimas de bioseguridad. Para eso contamos con un programa de vacunación contra la influenza aviar”. Como en todos los casos, es imprescindible seguir los protocolos de cada región del país y de cada empresa.

 

México lleva una temporada bastante tranquila en cuanto a la influenza aviar. “Todo eso es un reflejo del buen trabajo tanto del gobierno por haber dejado vacunar en cada uno de los lugares contra la influenza aviar como de las buenas prácticas que tienen cada vez más las empresas. Esto ha redundado en que este año sea mucho mejor; además, el año pasado llovió mucho, lo cual ayudó a que también bajaran las enfermedades.

 

Importaciones y huevo

 

Con respecto a los factores regulatorios, se encuentra el asunto de las importaciones, como en el caso del huevo. Como en estos momentos América tiene una mayor producción, “reflejo de que las vacunas han funcionado bien”, comenta el Sr. Martín, ha entrado huevo importado. Este año hay un excedente y precios deprimidos en el continente americano, sobre todo en Estados Unidos, que presenta niveles de precios muy bajos.

 

“Esperemos que mejore nuestra rentabilidad para poder lograr que esta industria siga creciendo como lo ha venido haciendo los últimos diez años, con una tasa aproximada del 2.8 % anual”, añade el presidente del Consejo de la UNA.

 

El caso del pollo y las importaciones

 

También hay muchas importaciones de pollo. Recordemos que México cuenta con un tratado de libre comercio con Estados Unidos. “Normalmente entra pierna y muslo de ese país, pero al no tener tratado de libre comercio con Brasil, la situación es diferente”, señala Lorenzo. Hoy en día, entra una parte muy importante de pechuga de Brasil que ha descompensado este mercado.

 

En la UNA reconocen que los precios y costos de producción en Brasil han venido a generar un conflicto mayor sobre todo en el pollo, pues en el cerdo y en el ganado de engorde sí hay cupos.

 

La pierna y el muslo son complementarios, aunque poco a poco Estados Unidos se ha quedado con una parte del mercado. Y esto es lo que se teme con el pollo brasileño. Por esa razón, la UNA trabaja con las autoridades nacionales para que haya un cupo y que no entre el producto libremente, por temor al dumping. Hasta ahora, todo indica que no hay dumping; sin embargo, el Sr. Martín nos dice que “el pollo brasileño entra con precios muy por debajo de los nacionales y que lo único que ha sucedido es que el importador lo compra barato y cuando lo vende, no lo vende a esos precios bajos al consumidor”.

 

Al final el que está ganando es el intermediario. “Nosotros, como productores, debemos entender la ley de la oferta y la demanda, pero creo que el trato regulatorio que tenemos con un país al que no le exportamos nada y con el que nos exporta lo que quiera no es correcto, porque sabemos que sus costos de producción son mucho menores”. El producto brasileño debe entrar mediante un comercio regulado o administrado. Para que la industria nacional pueda seguir creciendo, requiere de reglas iguales o de una ley espejo.

 

La UNA y el Plan México

 

La UNA trabaja con las autoridades nacionales, pues en el Plan México, una estrategia gubernamental a largo plazo para el desarrollo regional cuya acción número uno es aumentar la soberanía alimentaria, propone una inversión importante en los siguientes cinco años –del 2026 al 2030– de más de $ 3,517.7 millones de dólares. Con esto se pretende generar más empleos en las zonas rurales y lograr una mejor autosuficiencia.

 

Las inversiones son para aumentar la producción a nivel nacional e ir eliminando importaciones. No se trata nada más de hacer casetas y producir pollo, sino de construir plantas incubadoras, plantas procesadoras y todo lo necesario para que se tenga la seguridad de que la inversión va a tener un retorno. Para esto se requieren políticas adecuadas.

 

Estas inversiones repercutirán en un crecimiento del 23 % para 2030, pero siempre y cuando haya reglas clave. Este crecimiento implicaría 390 millones de aves en cinco años, más o menos la mitad de lo que se importa.

 

Debe retomarse la idea de que la importación sea complementaria y no que cada vez tome más del mercado nacional.

 

Otra parte importante para que la industria avícola mexicana siga trabajando es tender más vías de ferrocarril en lugares donde haga falta. Una de estas zonas es la de Los Altos de Jalisco. “Ayudaría mucho la vía de ferrocarril Manzanillo-Tampico, no solo para insumos como el grano, sino para muchas cosas más”, señala Martín.

 

Consumo per cápita

 

Todo esto se reflejará en el consumo per cápita del mexicano. Los cálculos de la UNA dicen que hay un consumo de 35.82 kg de pollo y de 24.19 kg de huevo por persona (equivalente a 410 huevos al año). De esos 35.82 kg de pollo, de 28 a 29 kg se producen en el país y lo demás se importa.

 

“Son unas cifras muy buenas”, señala Lorenzo Martín. “Además, creo que, aunque seamos el primer consumidor de huevo a nivel mundial, hay mejores expectativas, ya que hay que aprovechar las nuevas dietas y los jóvenes que están consumiendo más proteína”.

 

Certificado “Hecho en México”

 

Alejandro Monteagudo, presidente ejecutivo de la UNA, dice que han trabajado con las autoridades mexicanas para la certificación de “Hecho en México”. “Es una marca que se promueve para que nuestros productos mexicanos logren posicionarse ante el consumidor de nuestro país y hasta incluso poder exportar”.

 

El pasado 16 de abril, la UNA recibió de la Secretaría de Economía el certificado de “Hecho en México”. “Para nosotros es algo muy significativo, porque demuestra precisamente el compromiso que tenemos como sector con el Plan México”, comenta Monteagudo. “Como sabemos, es prioritario para nuestro gobierno y para nosotros como mexicanos. Es una de las metas que nos hemos trazado en esta nueva administración y que muestra precisamente el compromiso de producir más, producir lo que consumimos en México y reducir las importaciones”. Además, esto contribuye a la seguridad alimentaria y viene acompañado del anuncio de la inversión multimillonaria antes mencionada.

 

Pensar fuera de la caja en la avicultura

 

Se le preguntó a Lorenzo Martín, avicultor y presidente de la UNA, cómo vislumbra la industria en los próximos años. Para él, primero dice que hay que ayudarle al productor avícola a pensar fuera de la caja. Esto es identificar realmente qué es lo que necesita el mercado, a dónde se llega y cómo se llega, y revisar muy bien la competitividad en la empresa.

 

Martín resalta las buenas prácticas para ser competitivo, como lo han hecho algunos grupos de la región de Los Altos, en Jalisco, donde han podido asociarse y alcanzar economías de escala y competir con las grandes empresas. Se refiere a pequeñas empresas que, de forma similar a lo que se hace en Europa o Estados Unidos, forman una especie de cooperativas o sociedades para lograr producir bien.

 

“Lo único que vislumbro es trabajar más en el comercio, en llegar directamente al consumidor y que no se quede mucho en la cadena”. Y aclara que no tiene ningún problema con los comerciantes y su gran labor, pero que se tiene que acortar esa cadena para que el consumidor, junto con el productor y el comercializador, lleve un alimento, como el pollo y el huevo, a un buen precio. 

Comentarios


bottom of page