Qué nos legaron los pioneros de la coccidiosis aviar
- Benjamín Ruiz

- 20 may
- 4 min de lectura
Las investigaciones hechas hace poco más de 100 años sobre el ciclo biológico de las ‘Eimeria’ dejaron un legado que perdura hasta nuestros días

Hace 104 años, siete pilares de la investigación sobre la coccidiosis aviar le dieron a la avicultura las bases que conocemos hoy en día y que no han cambiado en lo esencial; incluso, se siguen citando.
En la pasada 50ª Convención de la ANECA, el Dr. Héctor Cervantes, profesor adjunto de la Universidad de Georgia, dio una conferencia titulada “Coccidiosis aviar: los investigadores pioneros y sus contribuciones”, en la que, de alguna manera, rindió un homenaje a estos precursores de la investigación y sus contribuciones al conocimiento de la coccidiosis aviar.
Padre de la coccidiosis aviar
En esencia, el conocimiento del ciclo biológico de las coccidias o Eimeria no ha cambiado en estos últimos 100 años. “Se han descubierto algunas nuevas cepas en trabajos hechos en Australia y confirmados en Inglaterra”, señala el Dr. Cervantes en entrevista con BR Avicultura Latinoamericana, “pero esencialmente los principios básicos de cuál es la forma infectante –el ooquiste– se descubrieron a principios de los años 20 del siglo pasado” y siguen igual.
“Si piensa uno en las herramientas que tenían hace más de 100 años, en realidad todos estos investigadores fueron unos genios” por lo que lograron. El principal es el padre de la coccidiosis aviar, el doctor Ernest Edward Tyzzer, médico humano, jefe del Departamento de Patología Comparada de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard.
Estos “científicos eran de primera línea”. Héctor Cervantes comenta además que “deberíamos aprender de todo lo que nos dejaron y seguir adelante”, pues el otro problema que él ha observado es que las nuevas generaciones repiten muchas cosas, pues desconocen que ya se hicieron hace más de 100 años.
Justo hace poco, me comentaba el Dr. Cervantes para su estudio, que solicitó una tesis en calidad de préstamo de la Universidad de Cornell de alrededor de 1927. El investigador y autor de la tesis ya en ese entonces había examinado las condiciones de temperatura y humedad de todas las especies de coccidia y vio el tiempo de esporulación que se llevaba cada una. “Lo que se investigó en esa época fue impresionante”.
Su presentación comprendió un período de más o menos 104 años desde el primer descubrimiento de la Eimeria tenella por Sebastiano Rivolta en Italia hasta el Dr. Allen Edgar del entonces Alabama Polytechnic Institute (hoy en día, Auburn University), quien patentó la primera vacuna viva no atenuada contra la coccidiosis, conocida en la actualidad como Coccivac.
El Dr. Héctor Cervantes participará en el Simposio Internacional sobre Coccidiosis Aviar en Guadalajara, donde podrá descubrir soluciones prácticas para implementar en granjas avícolas y aprenderá de la mano de investigadores y profesionales líderes con amplia experiencia práctica en el sector.
Importancia de la coccidia en la avicultura
La gravedad de la enfermedad va a depender de la edad del pollo y del número de ooquistes esporulados ingeridos. Sin embargo, algo muy importante y que lo seguirá siendo es que mientras continúe la producción de pollos en cría intensiva, con una densidad de población alta y un espacio confinado sobre el piso, seguirá la coccidiosis.
Bajo estas circunstancias se dan las condiciones ideales para que la coccidia se reproduzca y se mantenga el ciclo. Por ejemplo, en países como Arabia Saudita, donde se crían a los pollos en jaulas, el riesgo es mucho menor, porque se limita el acceso de las aves a sus propias excretas.
Agregó además el Dr. Cervantes que se podría pensar que las aves criadas en libertad tendrían menos problemas porque la densidad de población es mucho menor, pero es evidente que presentan otras muchas desventajas, porque no hay bioseguridad, hay exposición a aves silvestres y a infecciones exóticas. Tal es el caso ahora de la influenza aviar en Europa que, una vez que comienza, es obligatorio meter a todas las aves que están en campo abierto.
En las gallinas enjauladas, por lo general es un problema de mucho menor importancia que en los pollos de engorde, aunque sí llegan a presentarse brotes. Básicamente, se debe a detalles como las bandas sin fin, que recogen todo el excremento; a veces giran hacia arriba y las aves picotean el excremento, con lo que se infectan.
Consecuencias en las aves
Las consecuencias de la infección con coccidias van a depender de cuestiones como la edad del ave. Por lo regular, la coccidiosis se considera una enfermedad de aves jóvenes por la misma ubiquidad de la infección. A diferencia de las bacterias y los virus, las coccidias tiene la característica única de que no se siguen reproduciendo hasta que matan al huésped, sino que tienen un ciclo con un cierto número de fases asexuales, una fase sexual, otra fase de esporogonia en la cama, donde se desarrollan los ooquistes, se dan las condiciones de oxigenación, temperatura y humedad, esporulan y vuelven a infectar al ave.
Una vez que ese ciclo se completa, ahí termina si no hay reexposición. Es una enfermedad autolimitante. Pero como están confinadas, se siguen reinfectando, aunque eso también sirve para estimular la inmunidad del ave. Entonces, cuando dicen que las aves jóvenes son más susceptibles, en parte sí lo son y en parte es que las más grandes ya desarrollaron inmunidad por estarse reexponiendo a la infección.




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