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El intestino es un órgano de comunicación con el medio ambiente

Foto del escritor: Benjamín Ruiz
Benjamín Ruiz
24 jul
5 min de lectura

Se revisa la importancia de la integridad intestinal en producción avícola con su relación directa con el estrés, el alimento, el agua o las proteínas


Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.
Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.

“El intestino es un órgano de comunicación con el medio ambiente”, dijo el Dr. Carlos Martínez, consultor internacional, en su conferencia en la pasada Cumbre Avícola Latinoamericana en Atlanta. Una vez que esto se entiende, se le va a dar su justo valor y se van a entender muchas de las estrategias para que el ave aproveche bien los nutrientes, pero también para tender una barrera íntegra que reduzca el daño de muchos factores.

 

El comportamiento de las líneas genéticas actuales difiere mucho del de hace varios años. Esto también hace pensar que la selección lleva a situaciones en las que hay que considerar los desafíos a los que se enfrenta la producción.

 

Cuáles son los desafíos

 

Con la enorme mejora en los parámetros productivos que hay, “estamos llevando a los animales casi al límite de su capacidad”, pues evidentemente está la presencia de un mayor índice de enfermedades metabólicas, una mayor susceptibilidad a agentes estresantes y un sistema inmunitario más inestable. “Estos animales son más exigentes y también más sensibles a cualquier situación de estrés que afecte su productividad”.

 

Tenemos hoy en día un mayor estrés ambiental por contaminación, el factor de riesgo de crecimiento de la mancha urbana, mayor competencia por recursos, agua y espacio, o la fuerte presión social encaminada a buscar que el animal se trate humanamente. Además, también están las exigencias del mercado.

 

Todo esto lo único que implica es un mayor costo y ante esas situaciones se deben tomar las decisiones adecuadas.

 

Resurge la microbiología

 

Hoy se sabe mucho más de los microorganismos de lo que se sabía hace 20 años. Hay microorganismos que hacen bien. Los simbióticos ayudan a producir metabolitos necesarios, pero si no es así, pueden llegar patógenos y si se pueden dar las condiciones para que predominen los que son más agresivos.

 

Está además el desafío de un mayor riesgo ambiental que implica una mayor probabilidad de mutaciones. Las bacterias mutan para sobrevivir a cambios ambientales y ante mayores desafíos, y mientras mayor sea este, mutan de manera más rápida.

 

Factores que considerar para la integridad intestinal

 

La integridad intestinal requiere de tres factores que se deben considerar:

 

1) Animal: tales como edad, sexo, etapa con respecto a las necesidades nutricionales, crecimiento contra mantenimiento, barreras intestinales, sistema nervioso central contra el parasimpático y los desafíos sanitarios e inmunitarios.

2) Alimento: estructura de protección, contenido nutricional, digestibilidad, factores antinutricionales y tamaño de partícula.

3) Microbiota: simbiosis o competencia, interacciones complejas y adaptación a diversas condiciones, uso de nutrientes y producción de metabolitos (con valor nutricional o tóxicos).

En cuanto al animal, hizo hincapié en el sistema nervioso central (simpático y parasimpático) y su manejo en la estimulación del ave, para el estrés o para que consuma alimento. “Es el mismo cerebro, con la misma médula espinal, pero dependiendo del mensaje que reciba del ambiente, esas mismas neuronas llevan a mensajes distintos: adrenalina o acetilcolina”. Los errores en este punto en el manejo en granjas pueden generar diferencias de 200 a 300 g más en el mismo período.

 

Del alimento, hizo énfasis en la calidad de los ingredientes, como la presencia de micotoxinas o inhibidores de tripsina. Si la calidad del alimento no es la óptima, su utilización tampoco va a ser la óptima.

 

En cuanto a la microbiota, cuestionó cómo estimular el crecimiento de bacterias benéficas y cómo lograr la sinergia. Para eso, el uso adecuado de aditivos para favorecer el desarrollo va a brindar muy buenos resultados.

 

La barrera del intestino

 

No se debe olvidar que el intestino, además de digerir y absorber nutrientes, también es una barrera que evita que entren factores agresivos.

 

Por ejemplo, las micotoxinas normalmente son más graves con una mala alimentación, pues el animal es más susceptible, y esto al final afecta el sistema inmunitario. Cuando un animal consume alimentos con micotoxinas, las absorbe junto con bacterias y otras cosas que generan un proceso inflamatorio que puede ser agudo o crónico.

 

Ante situaciones así, aumentan los requerimientos en situaciones de estrés, para ayudar a favorecer la síntesis de proteínas que ayudan a mantener los enterocitos unidos: una barrera íntegra.

 

Las proteínas de unión estrecha son muy susceptibles al estrés. La barrera del intestino evoluciona mucho y cambia con facilidad. En tan solo tres días maduran las criptas, pero pueden involucionar y regresar a fases previas en las que absorbían anticuerpos en los primeros días de vida del animal, por lo que dejan entrar partículas de alto peso molecular.

 

Proteína

 

Se debe minimizar la fermentación de proteínas y garantizar el aporte de nutrientes esenciales, por lo que es primordial conocer la calidad de la materia prima y saber cuánta proteína se da para estimular el crecimiento del animal y favorecer o controlar el crecimiento de algunos microorganismos. La proteína en exceso podría favorecer el crecimiento de bacterias patógenas oportunistas cuando baja la población de otras bacterias, como el Clostridium.

 

Aditivos que funcionan

 

Los antibióticos son una estrategia si se tiene que usar. Pero se deben usar solo cuando se tienen que usar. Sabemos que el uso constante de antibióticos no es la mejor estrategia, pues se genera resistencia. Esto implica dar mejores condiciones a los animales para reducir el estrés, porque de nada sirve dar el mejor antibiótico si se abre la barrera intestinal. Dar un antibiótico por más tiempo del debido, baja la permeabilidad intestinal y disminuye las proteínas de unión estrecha y su síntesis.

 

Los lipopolisacáridos producidos por las bacterias patógenas buscan las condiciones y se tornan resistentes. Dichos lipopolisacáridos son agentes inflamatorios que rompen la estructura de las proteínas de unión estrecha y se pierden en el intestino, lo cual lleva a la resistencia a los antibióticos.

 

Se deben usar aditivos que funcionen y sean consistentes, y usarlos de manera adecuada. Ya se conoce el efecto de los ácidos orgánicos; como presentan diferencias, se deben escoger los que se necesiten o en las combinaciones adecuadas.

 

Ya se sabe cómo trabajan los fitógenos, los aceites esenciales, los prebióticos y los probióticos, que tienen un control directo en la población microbiana. Los fitógenos tienen propiedades antibacterianas, antivirales y antiinflamatorias; incluso ayudan a controlar problemas respiratorios. Por eso son actualmente uno de los productos que más se utilizan.

 

Agua: área de oportunidad

 

El Dr. Martínez cuestionó qué consume más el ave: agua o alimento, y qué calidad se valora más, la del alimento o la del agua.

 

La mayor parte de las veces no se conoce la calidad del agua que hay en la granja. Es muy importante porque puede ser el mayor vehículo para tener problemas bacterianos.

 

Conclusiones

 

El intestino es un órgano dinámico con un alto requerimiento de nutrientes. La dieta es importantísima y el manejo adecuado del consumo es importante para garantizar esa integridad intestinal.

 

El uso adecuado de la dieta, el agua y de los aditivos es la estrategia más consistente para promover una integridad intestinal y, por último, debemos buscar aditivos que den un efecto consistente en la mejora de esta integridad intestinal.

 

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