Los 5 pilares del bienestar animal en gallinas y pollos
- Benjamín Ruiz

- 17 jun
- 3 min de lectura
Marco operacional para la gestión sistemática, auditable y verificable del bienestar animal a escala productiva

El contenido del bienestar animal —definido por los Cinco Dominios de Mellor (nutrición, ambiente, salud, comportamiento y estado mental), el Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OMSA y la norma ISO/TS 34700— es ampliamente conocido en la industria avícola. Sin embargo, el desafío real no radica en conocer el qué, sino en garantizar el cómo de forma sistemática, auditable y económicamente viable a escala productiva.
En BR Avicultura Latinoamericana entrevistamos al Dr. Roberto Becerra, CEO de Welfcert para que nos hablara sobre los cinco pilares operacionales que convierten los principios éticos y normativos del bienestar animal en resultados verificables en granja. Estos pilares no son elementos independientes: conforman un ciclo de gestión donde cada componente condiciona la eficacia de los demás.
1. Gobernanza empresarial
La gobernanza empresarial constituye el pilar fundacional del sistema, porque define la intención institucional. Sin un compromiso explícito de la alta dirección, el bienestar animal queda a discreción del operario de turno: su implementación es inconsistente, no auditable y vulnerable ante cualquier presión de costos. A nivel de la dirección de la empresa, esto se relaciona con la pregunta: ¿para qué quiero bienestar animal?
2. Capacitación del personal
El bienestar animal se ejecuta a través de personas y esto tiene un gran impacto en el bienestar de las aves. Tiene que haber capacitaciones constantes, permanentes y periódicas. Esto debe incluir el “aprender a hacer” y la parte valórica de que las aves son seres sintientes y se les debe respeto. Un ejemplo de esto es la captura, el transporte o el aturdimiento, y el personal siempre debe saber lo que hay que hacer.
3. Estandarización de procedimientos
Debe haber documentos escritos de cómo se tienen que hacer las cosas para que cuando haya cambios de personal se tenga el instructivo y haya reproducibilidad, es decir, que haya el mismo estándar en cualquier turno, planta o auditor.
Debe haber un Manual de Bienestar Animal y procedimientos operacionales estandarizados (POE), que son el mecanismo que convierte el conocimiento experto en instrucciones ejecutables de forma consistente, independientemente del turno, del operario o de la planta.
Sin procedimientos documentados, el sistema depende del criterio individual y pierde auditabilidad: no hay nada contra qué verificar la conformidad. Esta es de particular importancia en el manejo de incubadoras o reproductoras.
4. Evaluación directa del bienestar animal
El cuarto pilar representa el cambio de paradigma más significativo en la evaluación del bienestar animal de los últimos veinte años: el desplazamiento desde indicadores basados en recursos (instalaciones, equipos, densidades) e indicadores de gestión (procedimientos, registros) hacia indicadores basados directamente en el animal.
Algunos ejemplos son la condición corporal, heridas en las patas, pododermatitis, rasguños, picaje o el plumaje.
5. Certificación
La certificación por un tercero independiente es el componente del sistema que aporta credibilidad verificable ante el mercado. Una cosa es cumplir con los cuatro puntos anteriores y otra que venga alguien externo a evaluarnos. Es bueno que un tercero diga qué es lo que no se está haciendo o qué falta.
Y no necesariamente tiene que ser alguien externo, pueden ser auditorías cruzadas de personas dentro de la misma organización.
Cultura de bienestar animal
La base que sustenta y el techo que cubre los cinco pilares son que se forme una cultura de bienestar animal.
Una empresa puede disponer de política corporativa, procedimientos estandarizados, personal capacitado y certificación vigente, y aun así registrar eventos de bienestar deficiente en los momentos de mayor riesgo: aquellos en que el operario actúa sin supervisión directa. La cultura es el factor que determina ese comportamiento.
El bienestar animal bien gestionado y el resultado económico no se contraponen: convergen. Esta es la premisa que distingue a las organizaciones líderes en la industria avícola global.




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