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La sostenibilidad en avicultura no es negociable: Fenavi Colombia

Foto del escritor: Benjamín Ruiz
Benjamín Ruiz
hace 1 día
3 min de lectura

Con el ordenamiento de territorio y la transformación de la gallinaza y pollinaza como ejes centrales, los avicultores colombianos llevan la delantera en Latinoamérica


Carlos Duque, director del Programa de Sostenibilidad de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi). Foto de Benjamín Ruiz.
Carlos Duque, director del Programa de Sostenibilidad de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi). Foto de Benjamín Ruiz.

 

El fuerte impulso que hay de la sostenibilidad y de llevarla a las granjas avícolas va de la mano con lo que Fenavi hace con los avicultores colombianos. Con el apoyo de la Fenavi y el Fondo Nacional de Avicultura (Fonav), “la sostenibilidad es el no negociable de la avicultura hoy en día”, dice el Sr. Duque. “Para nosotros, la sostenibilidad es una herramienta de gestión. Es el camino a la excelencia de los avicultores”.

 

Si quieres producir proteínas como el huevo y el pollo, y que sean accesibles, se debe hacer de manera eficiente, para lo cual contribuye la sostenibilidad. Y por eso el Programa de Sostenibilidad de la Fenavi está diseñado por líneas estratégicas.

 

Ordenamiento del territorio

 

Hoy en día, uno de los problemas más complejos que tiene la avicultura es el ordenamiento del territorio –la primera línea estratégica– pues la tendencia es la de perder cada vez más capital natural. Las granjas avícolas en el suelo rural de la noche a la mañana están rodeadas de fincas campestres o condominios. “La gente quiere vivir en el campo, pero no quiere que huela a campo”. Gran parte del conflicto se genera por los problemas del olor, que es inherente a la actividad.

 

El ordenamiento del territorio se ha vuelto un problema crítico para la producción de alimentos, lo que pone en riesgo la seguridad alimentaria.

 

Procesamiento de gallinaza y pollinaza

 

La segunda línea estratégica, que es investigación y transferencia, es no aplicar las gallinazas crudas como salen de la granja, sino transformarlas. Cabe resaltar que los avicultores colombianos tomaron la decisión de valorizar los residuos de manera sistemática hace unos 30 años.



La avicultura es productora de biomasa. “El huevo es biomasa, el pollo es biomasa, el estiércol es biomasa, las cáscaras de las plantas de incubación o productos son biomasa”, señala Duque. Por eso hoy hablamos de economía circular. “El avicultor tiene que repensar los sistemas productivos y darle valor a esta biomasa”, señala Duque. Y en eso trabajan Fenavi y Fonav.

 

Empezaron a trabajar en el compostaje, en la estabilización para darle valor agregado, pero hoy se habla de producción de energía, bioenergía y fertilizantes.

 

Lo interesante e importante de todo esto es que no nada más se elimina el problema de olores en las zonas aledañas, sino que además se genera un producto con valor, es especial en esta época, con todo el problema geopolítico y de los fertilizantes. “No hay mejor materia prima para producir fertilizantes que la gallinaza o la pollinaza”.

 

¿Cómo trabajan con el avicultor?

 

La otra línea estratégica del Programa de Sostenibilidad es la asistencia técnica con 18 profesionales, 12 de ellos en campo con presencia constante con el avicultor.

 

Revisan aspectos de diagnóstico del agua, energía, materias primas, insumos y valorización de residuos, entre otros, para disminuir el impacto generado en todo el proceso productivo. También imparten talleres de capacitación, tanto individuales como grupales, y cuentan con comités de sostenibilidad con las empresas para la transferencia de conocimientos, así como guías técnicas, cartillas y videos.

 

Fenavi cuenta además con el sello de sostenibilidad, único en el mundo, certificado por un tercero. “Nosotros acompañamos al producto, lo ayudamos a organizar la información, pero es un tercero quien lo certifica, el Icontec (Instituto Colombiano de Normas Técnicas).

 

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