Compostaje cerrado de gallinaza/pollinaza que crea beneficios
- Benjamín Ruiz

- 11 ago
- 3 min de lectura
Los beneficios que representa el compostaje en tanques aeróbicos cerrados van de la eliminación de olores y la sanidad a la producción de una oportunidad de negocios

La pollinaza, gallinaza, estiércol, o como lo llamemos, es un problema que actualmente enfrenta la avicultura moderna, en especial por el enorme crecimiento experimentado en los últimos años. “Las granjas tienen altos volúmenes de gallinaza o pollinaza que generan olores y si no se trata, el avicultor depende de que alguien venga a retirarla”, nos comenta Vito Pernicone, de la empresa argentina EggPertise, durante el reciente SIAVS en São Paulo, Brasil.
La gallinaza o pollinaza puede representar problemas medioambientales o con vecinos, además de que las regulaciones estatales van camino a pedir su tratamiento. Otro de los problemas a los que se enfrentan los productores avícolas es el de la sanidad.
Compostaje cerrado
En Latinoamérica se ha acostumbrado a no tratar este material de desecho o en muchos casos, si acaso, se realiza el compostaje abierto o se seca.
Pero EggPertise tiene una muy buena noticia, una nueva tecnología que ha despertado mucho interés: el sistema de tanques aeróbicos de compostaje cerrado. Este sistema permite que en un espacio muy reducido al que se está acostumbrado, se almacenen grandes cantidades de pollinaza o gallinaza, se traten, se higienicen y se eliminen patógenos como salmonela, influenza u otros patógenos ahí presentes.
En estos tanques, donde se produce el proceso de fermentación y de compostaje, se pueden generar hasta 20 toneladas de gallinaza o pollinaza al día en el modelo más grande con el que cuenta EggPertise. Así, “en 100 m2 se pueden almacenar casi 200 toneladas de gallinaza”, señala Pernicone. Es decir, en un espacio muy reducido se tiene una gran cantidad. Además, al ser cerrado, quedan atrapados los olores y el amoníaco, que es el generador del olor que se transforma en nitrógeno, lo cual genera un material de alta calidad.
Otra de las ventajas que tiene es que es un proceso muy corto, pues en entre una y dos semanas se puede retirar el material. Es importante que la gallinaza o pollinaza tenga entre un 60% y un 80% de humedad, porque la humedad es parte de los componentes necesarios para que se produzca el compostaje dentro de los rangos óptimos.
Dependiendo de la humedad, sale un fertilizante orgánico con aproximadamente un 35 % de humedad. De esta forma, el volumen del material se reduce aproximadamente a un tercio. Además, este material que sale ya no es corrosivo. “Es como una tierra que sale prácticamente sin olor y al tocarla con la mano no parece que haya sido gallinaza”, añade Vito Pernicone.
Una oportunidad para el productor
El compostaje cerrado genera un fertilizante orgánico de alta calidad. Es decir, no solamente se soluciona un problema, sino que además se le presenta la oportunidad al productor de generar un producto de alta calidad con valor económico comercial, listo para utilizarse en los campos.
Es más fácil de transportar y manipular que la gallinaza fresca, pues cuando tiene ese alto contenido de humedad se termina transportando agua, además de patógenos. De no procesarse, a largo plazo puede erosionar el suelo y no ser benéfico. “Por esa razón y también por la bioseguridad, es bueno tratar el estiércol”.
Se recomienda estacionar el material que sale de 2 a 6 semanas para que termine de estabilizarse y baje la humedad del 35% al 20%-25%, además de que baja la temperatura con la que sale y de esta forma queda un fertilizante de óptima calidad que se puede vender con un alto valor comercial.
Esto le permite al agricultor reducir la dependencia de la urea o de otros fertilizantes, en especial en el contexto actual de los problemas en el estrecho de Ormuz que tanto han elevado el precio de los fertilizantes.




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