Reducir la excreción de nitrógeno y su impacto en la producción avícola

La formulación con mayor consideración de los aminoácidos impacta tanto en el desempeño del ave como en la sostenibilidad de la operación

En esta ocasión hablaremos de la precisión en la nutrición, con un enfoque en los niveles de nitrógeno. Se trata de aumentar la eficiencia de utilización del nitrógeno proveniente de las proteínas, pero marcado por la importancia de lograr mayores niveles de rentabilidad, de eficiencia y un menor impacto ambiental de la producción.
Todavía la proteína cruda
Hace mucho tiempo que hablamos de la proteína cruda en nutrición animal; sigue siendo un indicador de referencia, pero el Dr. Víctor D. Naranjo, de Evonik Animal Nutrition cuestionó su relevancia en la formulación de dietas en el pasado Congreso Nacional de Fenavi en Cali, Colombia.
El concepto de proteína cruda se originó en Alemania en 1865. Es decir, “llevamos más de 160 años usando el análisis proximal bromatológico desarrollado en esas épocas”, señala Naranjo. En nutrición de precisión esto no expresa la disponibilidad del nutriente en la mejor forma para que lo use el animal. Es una gran referencia, pero necesitamos entenderla para maximizar la eficiencia de la utilización de nutrientes.
Existe la percepción de que un alimento de 23% de proteína va a ser mejor que uno de 22%, pero no necesariamente es el caso. Va a depender de sus constituyentes: el perfil de aminoácidos determina la calidad proteica de un alimento. “La proteína cruda no es más que una consecuencia”. Recordemos, la proteína cruda es el nivel del nitrógeno multiplicado por un factor de 6.25, que los investigadores de hace 160 años asumieron, es decir, 160 g de nitrógeno en un kilo de proteína. Sin embargo, no todas las proteínas tienen este factor de nitrógeno proteico. No obstante, se ha generalizado y es la referencia para comercializar granos y soya.
En la nutrición avícola lo que interesa es darle aminoácidos a las aves para que puedan convertirlos a proteína. El 89% del nitrógeno viene en aminoácidos, pero hay un 11% que sería nitrógeno no proteico, como urea, aminas, amidas, nitratos, ácidos nucleicos, colina o betaína, dependiendo de los ingredientes. Y no necesariamente todos estos compuestos van a ser utilizados por el cuerpo. Esta es la primera limitante que tiene este factor.
Reducir la proteína de la dieta
Al hablar de estrategias para reducir los niveles de proteína de la dieta, vemos que la proteína cruda no necesariamente es el mejor indicador dentro del concepto de nutrición de precisión. Sin embargo, se siguen comprando ingredientes con base en la proteína cruda; se basa la negociación de precios todavía en eso.
Por ejemplo, no todas las soyas de 48% de proteína cruda son iguales, pero en formulación a veces se asume un solo número. Lo mejor que hay que hacer es revisar el contenido de aminoácidos. “Esta situación”, señala Naranjo, “es mucho más grave en algunos ingredientes, como los subproductos de origen animal”.
El concepto de proteína ha ido evolucionando, pues en las materias primas, lo más importante es el contenido de aminoácidos y hoy hay bases de datos muy extensas de su contenido en las materias primas. Luego vino el concepto de digestibilidad y hoy en día se sabe que no todos los aminoácidos de las materias primas están realmente disponibles. Ya hay bases de datos actualizadas de coeficientes de digestibilidad de dichos aminoácidos.
Los niveles de proteína se reducen pero lo que se busca con esta estrategia de reducción de proteína o de maximización del uso de aminoácidos suplementarios es reducir los niveles de nitrógeno. “No se trata de bajar por bajar, se trata de optimizar los niveles de nitrógeno con los aminoácidos suplementarios que haya, bajo condiciones específicas de mercado y de costos de aminoácidos, así como de nutrientes”, señala Naranjo.
A mayor cantidad de aminoácidos suplementarios, lo que se debe garantizar es que el desempeño animal mantenga la ganancia de peso, la conversión y el rendimiento de la calidad. Hecho esto de forma correcta, hará que aumente la eficiencia de utilización del nitrógeno, lo que reducirá la cantidad excretada.
Uno de los procesos más costosos en el metabolismo de las aves es la excreción de nitrógeno. Requiere de energía y también de lisina, aminoácido que luego baja por cada unidad de ácido úrico que la ave excreta. Es un aminoácido de mucha relevancia al reducir el nivel de proteína.
Cómo lograr una mayor nutrición de precisión
Mantener una consistencia en la base de datos de digestibilidad de aminoácidos representa una gran oportunidad. Hay diferentes metodologías para medir esta digestibilidad y a lo largo de los años se ha implementado el concepto de proteína ideal, ya muy popularizado, con la lisina como referencia.
La proteína cruda va a ser una consecuencia de la formulación de mantener un buen balance de aminoácidos esenciales y no esenciales, más no nuestro principal objetivo, cuidando que se mantengan todas las relaciones específicas. Algo que ha cambiado en los últimos años es que las relaciones ideales de aminoácidos son cada vez más dinámicas, en función de las condiciones específicas que tengamos en producción.
De entre las estrategias que hay es la densidad de aminoácidos o proteína balanceada pues las aves modernas hoy en día tienen una mayor capacidad de responder a dicha densidad. Una vez definido el nivel de lisina digestible, con la disponibilidad actual de aminoácidos suplementarios que hay en el mercado – de unos 6 o 7 aminoácidos– se pueden optimizar los niveles de proteína del alimento.
Cada vez que entra un aminoácido suplementario en la dieta, se reduce el exceso de nitrógeno que el ave necesita catabolizar y hay más aminoácidos al 100% de la especificación.
Formulación y fabricación
No se debe olvidar que se necesita ser no solo más precisos en la formulación, sino también en la fabricación del alimento. Se debe garantizar que el alimento realmente tenga los niveles especificados. Hay que controlar que el alimento formulado sea realmente similar al producido.
Se necesitan conocer los mínimos de suplementación de la planta en función de si los aminoácidos vienen en premezcla o si vienen directamente de los dosificadores. También hay que tomar en cuenta el mezclado y los resultados de pruebas de coeficiente de variación.
Beneficios de usar menos nitrógeno
1. El primero y el más importante es el económico, pues los aminoácidos suplementarios reducen el costo de formulación, principalmente en regiones como Latinoamérica, a diferencia de Europa en donde tienen que invertir en la dieta para poder reducir el impacto ambiental.
2. Cuando se hace bien, definitivamente se mejoran todos los parámetros de sostenibilidad, es decir de menor excreción de nitrógeno al ambiente. Además, los CO2 equivalentes del alimento son también menores, con lo que se mejoran los parámetros ambientales del sistema de formulación.
3. También se mejora la calidad de la cama, lo que puede estar relacionado con una menor incidencia de pododermatitis, quemaduras de pechuga y en general, parámetros de bienestar animal.
4. Hay además menos sustratos nitrogenados para la proliferación bacteriana que pueden contribuir a la salud intestinal de las aves.
5. Ayuda también con el calor metabólico, pues el de la proteína es uno de las más altos. Así, al poder optimizar los niveles de proteína se mejora el estrés en este sentido.
6. Hay además un menor consumo de agua y de la relación agua-alimento.
7. Y al formular con base en aminoácidos, hay mucha más flexibilidad en la formulación y en el uso de fuentes alternativas.




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