Transformar excretas avícolas en recursos de valor

Cada vez surgen más métodos para procesar la gallinaza o pollinaza y convertirla en un coproducto de valor

Hay fuerte impulso de la sostenibilidad y de llevarla a las granjas avícolas. La industria avícola cada vez cuenta con más herramientas para procesar la gallinaza o pollinaza y obtener un producto de valor que se pueda utilizar en la misma granja o se pueda vender.
En el pasado Congreso Nacional de Fenavi, Óscar Bonilla nos dijo en entrevista con BR Avicultura Latinoamericana que lo que hace la empresa holandesa Dorset Green Machine, de la que es representante en Latinoamérica, es convertir los residuos en recursos de valor. Es decir, toman la gallinaza o excretas de aves, las secan, las deshidratan y peletizan, pero reteniendo el CO2 dentro del material. Si se remueven las excretas frescas, es cuando empieza a diseminarse el olor. Al mandar al compostaje las excretas avícolas y porcinas se libera el CO2. Pero cuando se secan, se retiene dentro de la excreta seca.
También se conserva entre 4% y 5% del nitrógeno. La ventaja de retener el nitrógeno, además de fungir como fertilizante es que se puede cambiar por bonos de carbono, pues de dejan de emitir a la atmósfera y “en un mercado voluntario pagan entre 5 y 10 dólares la tonelada dejada de emitir, lo que es otro ingreso adicional”, comentó Bonilla.

Cambios en el proceso
Para secar la gallinaza o pollinaza, que pasa del 85% de humedad, que es como sale de las casetas o galpones, al 12% en 48 horas, se utiliza el mismo aire residual que se produce en las casetas o galpones, en un ambiente controlado.
Una vez seca –con un 12% de humedad– la gallinaza pasa por una peletizadora. La razón de peletizarla es que se necesita tener un producto estable. “En la peletizadora alcanza los 88°C; lo dejamos una hora así con 70°C como mínimo para que elimine la E. coli y la salmonela”, señala Óscar Bonilla. El producto resultante tiene un NPK de 4-3-3, que ahora, con el problema de los fertilizantes, resulta ser un producto de gran interés y uso.
El sistema
Es un sistema de bandas o fajas que van por fuera, detrás de la caseta. El sistema se llena y se le aplica el aire caliente proveniente de la misma caseta de aves mediante unos motores y recorre toda la instalación. La gallinaza se seca en las bandas. Al final se voltea y descarga todo el material y vuelve a regresar la banda.
Va a depender del contenido de humedad y de la cantidad de gallinaza que haya para que baje del nivel superior a nivel inferior en el transcurso de 48 horas.
Las placas son de acero inoxidable y tienen unos agujeros por donde entra el aire que viene de la caseta para secarla. Al pesar mucho menos el producto resultante, pues está alrededor del 75% de humedad, ya está como debe de ser y además no tiene ni salmonela, ni E. coli como ya dijimos.
La gallinaza seca baja a una peletizadora por presión, donde alcanza los 88°C, luego pasa a un sistema de almacenamiento para que llegue a los 70°C durante una hora y con eso se garantiza que sea un producto viable. Una vez enfriado, se empaca en sacos.
Los equipos que se usan van a depender del número de animales, de la humedad, de la localización de la granja (en función de la humedad ambiental). El equipo no es estándar, sino que se adapta a las necesidades del productor.




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