Cómo el ICA de Colombia resuelve un brote de influenza aviar

Su buena reputación, su trabajo en campo y en conjunto con la Fenavi merecen un reconocimiento regional

Resolver un brote de influenza aviar es de importancia primordial para cualquier país que valore su avicultura nacional, pues el impacto puede llegar a ser catastrófico.
Colombia, el tercer mayor productor de pollo de Latinoamérica, con una producción de 962 millones de pollos en 2025 y cuarto productor de huevo, con 58 millones de ponedoras, es un país que está muy al tanto de la sanidad avícola, debido al fuerte apoyo del ICA, Instituto Colombiano Agropecuario, en conjunto con la Fenavi, Federación Nacional de Avicultores.
Hay países que, con el paso del tiempo, han ido adquiriendo una muy buena reputación en cuanto al control de los brotes y Colombia, con el ICA, es uno de ellos.
“El ICA siempre ha sido muy transparente y honesto en la información, primero con la OMSA y luego con la opinión pública”, dice la Dra. Yessenia Quiñones, profesional de la Dirección Técnica de Sanidad Animal del ICA, con sede en la central de Bogotá, en entrevista con BR Avicultura Latinoamericana. Esto genera transparencia y confiabilidad a la gente, tanto a los comercializadores como a los consumidores. Esta reputación ganada es como un tesoro.
La Dra. Quiñones nos describe cómo funciona su sistema.
Brote de junio de 2026
El último brote de influenza aviar altamente patógena (IAAP) reportado por el ICA se detectó a finales de junio de 2026 en aves de traspatio. Debido a esto, el ICA declaró oficialmente el Estado de Emergencia Sanitaria en todo el territorio nacional el 2 de julio de 2026 mediante la Resolución 00012995.
La Dra. Quiñones estuvo a cargo de este último brote y realizó todas las actividades para su contención. El brote se presentó en el municipio de Puerto Carreño, departamento de Vichada, fronterizo con Venezuela. “Fue en una zona rural en un predio de traspatio, muy alejado de la avicultura comercial”. La granja de avicultura comercial más cercana está a unos 73 kilómetros.
Estas aves de traspatio eran básicamente de consumo local y la ubicación del brote se aunaba a la baja densidad avícola y humana de la zona, lo que permitió que se pudiera reducir significativamente el riesgo de transmisión. Fue una ventaja para poder controlar el brote de manera muy rápida y precisa.
A través de la Dirección Técnica de Vigilancia Epidemiológica, la posible hipótesis de que haya surgido este brote es que haya sido por contacto con aves silvestres.
Cómo supo el ICA del brote
La notificación de la mortalidad de las aves la recibieron directamente del mismo predio, mediante la atención por vigilancia pasiva. Entonces, el ICA realizó la atención y el muestreo; y la vigilancia, incluidos análisis y diagnósticos; se identificó el brote y se dio la confirmación.
Comunicación como elemento fundamental
El hecho de que el predio lo haya notificado directamente es un muy buen punto que resaltar, una labor del ICA para que la gente esté al tanto y notifique cuando surjan.
Esto es “comunicación del riesgo, de la oficina de comunicaciones en conjunto con el área técnica. Hacemos campañas de comunicación para que la gente nos informe”, añade.
El ICA cuenta con los medios de información adecuados, una línea directa de WhatsApp (+57 324 238 0738) para que la gente informe a las autoridades, además de que también hay oficinas locales. “La gente toma conciencia porque además el ICA hace un reconocimiento económico de los animales que se tengan que sacrificar”, lo que incentiva las notificaciones.
“Hay que incentivar las notificaciones, porque dentro del plan de contingencia se vigila todo lo que entre por notificación, independientemente de si están en los anillos donde el ICA realiza actividades”, añade la Dra. Quiñones.
Procedimiento que seguir
“Una vez realizada la confirmación del brote, se activó inmediatamente el plan que tiene Colombia para influenza aviar”, comenta Yesennia Quiñones. El plan de contingencia está alineado con todas las recomendaciones de la OMSA, dentro de las que se encuentra el sacrificio de animales, que fue la primera medida que se tomó.
Posteriormente vino la cuarentena del predio, lo relacionado con la exposición animal, limpieza y desinfección, vigilancia, muestreo de la zona –no solo del predio y de los colindantes, sino de la zona perimetral– que, dependiendo de dicha zona, se cuarentena uno, dos o tres kilómetros.
En cada uno de los anillos de contención, se realizan actividades de vigilancia y muestreo de todo lo que se requiera para identificar posibles infecciones y contactos que puedan poner en riesgo y evitar la diseminación, incluido el control de movilización.
Luego, se realiza un seguimiento epidemiológico de los brotes activos para evidenciar la ausencia de circulación viral y poder levantar la cuarentena. Todo esto se apalanca con la capacidad técnica del equipo en terreno y en los laboratorios y análisis que realizan, que son marco de referencia.
Importancia para la industria nacional
En cuanto a la industria avícola colombiana, el brote fue un evento aislado y focalizado, pues como ya se indicó, fue en un predio de aves de traspatio. Gracias a que se implementaron de manera muy rápida estas medidas, el riesgo para la avicultura nacional se mantuvo bajo control. De esta forma, Colombia sigue manteniendo su autodeclaración de libre de influenza aviar ante la OMSA.
“Al mantener esta autodeclaración y al no haberse dado la afectación en ningún predio comercial, no se ven afectadas las actividades conforme a la OMSA”. Hay que tener en cuenta que las decisiones comerciales también dependen específicamente del país adonde se vaya a exportar.
Vacunación
Por el momento, Colombia no tiene la vacunación dentro de sus estrategias de contención de la influenza aviar como México. “Las estrategias se manejan básicamente a través de la detección temprana, notificaciones, el fortalecimiento de la bioseguridad en las granjas avícolas, vigilancia epidemiológica muy robusta del ICA, junto con la eliminación de aves afectadas”.
No obstante, Colombia cuenta con una normatividad que contempla la posibilidad de autorizar la vacunación, junto con un banco de vacunas, que se manejaría como una medida excepcional en caso de que se requiera.
“Hasta la fecha, con todo el plan de contingencia tan robusto que tiene el ICA, no ha habido la necesidad de implementar la vacunación para el control de los brotes que se han registrado en el país”.
Y todo esto, “sin el gremio, sin la industria avícola”, señala Quiñones, “no sería posible lograrlo”. Fenavi también hace un trabajo fenomenal en Colombia.




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