Guerra afecta producción y exportación de pollo de Brasil
- MB Comunicação
- 30 mar
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El estado brasileño de Santa Catarina, segundo mayor productor de aves, se enfrenta a desafíos pero además de oportunidades para diversificar mercados

Las tensiones en el Medio Oriente, en las que participan Estados Unidos, Israel e Irán, ya causan reflejos directos en la cadena mundial de producción y exportación de pollo y carne de cerdo.
Para Santa Catarina, líder nacional en la producción de cerdos y segundo mayor productor de aves, los efectos van desde el aumento de los costos logísticos hasta los riesgos en la previsibilidad de los mercados estratégicos.
Según Jorge Luiz de Lima, director ejecutivo de Sindicarne (Sindicato de Industrias Cárnicas y Derivados del Estado de Santa Catarina) y de la ACAV (Asociación Catarinense de Avicultura), los conflictos internacionales tienen un impacto inmediato en la agroindustria, con repercusiones que se extienden desde el campo hasta la industria y el comercio exterior. “Son efectos globales con consecuencias locales. La elevación de costos y las restricciones logísticas afectan directamente a la competitividad del sector”, afirma.
Con poco más del 1% del territorio nacional, Santa Catarina sostiene una de las cadenas más eficientes del mundo de la industria de proteína animal. El sector genera más de 60 000 empleos directos y cerca de 480 000 puestos de trabajo, con más de 19 000 familias integradas en la producción de aves, cerdos y huevos.

Importancia de Santa Catarina
Diariamente, Santa Catarina sacrifica más de 4 millones de aves y 34 000 cerdos, con una base industrial fuerte. La logística también impresiona: son más de 5 200 viajes de carga al día y 344 contenedores que se transportan a diario.
Esta estructura respalda un desempeño impresionante en el comercio exterior. En 2025, Santa Catarina exportó 748 800 toneladas de carne de cerdo y 1.2 millones de toneladas de carne de aves, con ingresos récord de US$1 850 millones y US$2 450 millones, respectivamente. En total, el agro representa alrededor del 70% de las exportaciones del Estado.
Con una fuerte representatividad –alrededor del 31% del PIB catarinense– y una generación de más de R$ 10 000 millones de dólares en movimiento económico, el sector sigue como pilar de la economía estatal, incluso ante un escenario internacional cada vez más inestable.
Aumento de costos y reducción de la caducidad del producto
El líder subraya que la escalada de conflictos en el golfo Pérsico ha provocado impactos directos en la logística internacional. El estrecho de Ormuz, una ruta estratégica hacia el comercio mundial, enfrenta restricciones que elevan los costos y aumentan la incertidumbre. “El flete marítimo ha sufrido reajustes significativos, con incrementos de hasta US$4 000 por contenedor refrigerado. Además, hay un aumento en el tiempo de tránsito de las cargas, una reducción de la caducidad de los productos e incluso la suspensión de las reservas de buques con destino a la región”, destaca.
Otro punto crítico es la falta de infraestructura portuaria en algunos destinos, agravada por problemas energéticos, lo que pone en riesgo el almacenamiento de cargas refrigeradas y genera el llamado rollover (cuando las mercancías quedan retenidas sin embarque).
Jorge Lima muestra que los impactos geopolíticos no se limitan a la logística. La guerra entre Rusia y Ucrania, por ejemplo, ya nos había demostrado cómo los conflictos afectan a insumos esenciales. Ucrania, el tercer mayor productor de maíz del mundo, se vio afectada para producir granos, lo que elevó el precio del grano en un 50% en el momento en que Ucrania fue invadida.
El maíz representa hasta el 70% de la formulación de los alimentos balanceados, y el costo del pollo, por ejemplo, tiene casi el 80% vinculado al campo. Es decir, cualquier oscilación en ese insumo impacta directamente el precio final de la proteína.
Oportunidades en Oriente
A pesar de los desafíos, el escenario también señala oportunidades. En la actualidad, dos tercios de la población mundial se concentran en el Oriente, con una proyección de llegar a tres cuartas partes para 2040, lo que indica un aumento continuo de la demanda de proteína animal.
Santa Catarina, que ya exporta a más de 150 países y cuenta con certificaciones sanitarias diferenciadas, mantiene una posición estratégica en ese mercado. Entre los principales destinos se encuentran Japón, China, Filipinas, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y el Reino Unido.
Para Jorge Luiz de Lima, el momento requiere atención y planificación. “La cadena de proteínas animales es muy sensible a las variables externas. Necesitamos fortalecer la eficiencia interna y diversificar los mercados para mitigar los riesgos”, señala.




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