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Mercados a los cuales enfocar el aumento de consumo de huevo

  • Foto del escritor: Benjamín Ruiz
    Benjamín Ruiz
  • 2 jul
  • 4 min de lectura

La industria del huevo necesita redirigir sus esfuerzos para aumentar el consumo en un país como México


Jacahpuri, platillo típico de la gastronomía georgiana que lleva huevo. Foto de Benjamín Ruiz.
Jacahpuri, platillo típico de la gastronomía georgiana que lleva huevo. Foto de Benjamín Ruiz.

México es el consumidor de huevo per cápita número uno del mundo. De acuerdo con el último ranking de Latinoamérica, el mexicano promedio consumió 410 unidades al año en 2025; esto fue un 4.1 % más que en 2024. Sin embargo, algunos analistas, como Pablo Sherwell de Rabobank Norteamérica, dicen que “necesita ir más lejos para conservar ese estatus”, pues hay varios países en Latinoamérica que se acercan, como Argentina, con 388 unidades, o Colombia, con 366 huevos.

 

El consumo de huevo ya no crece al mismo ritmo, pero todo indica que aún puede crecer, y quizás más de lo que nos imaginamos, como mencionó Sherwell.

 

Más proteína animal en México

 

De acuerdo con el Consejo Mexicano de la Carne (Comercarne), los mexicanos consumen cada día más proteína animal. El pollo sigue siendo la carne más consumida en el país, seguido del cerdo y la res. En 2025, el consumo per cápita de pollo en México alcanzó los 38 kg al año. Sin embargo, Comecarne también afirma que los mexicanos aún no alcanzan el consumo diario per cápita recomendado de carne. Pero cabe destacar que los huevos no se incluyen en este consumo de proteína animal. Esto representa sin duda una oportunidad para la industria avícola.

 

Gasto de proteína en México

 

La información presentada por Sherwell durante su presentación en la pasada Convención Anual de ANECA, basada en datos de ENIGH, INEGI y el mismo Rabobank, presenta a la población mexicana dividida por grupos de familia y los grupos de familia divididos por deciles de nivel de ingreso. El decil 1 representa al 10 % de las familias mexicanas con ingresos más bajos y el decil 10 es el 10 % de las familias con ingresos más altos en el país.

 

Pongamos de ejemplo la carne de res. El 10 % de las familias con ingresos más bajos en México (decil 1) contribuye con el 3 % de todo lo que se gasta en carne de res, mientras que el 10 % (decil 10) de las familias de ingresos más altos contribuye con el 20 % de todo lo que se gasta en carne de res en el país. Si se suman los deciles 9 y 8, o sea, el 30 % de las familias con ingresos más altos, contribuyen con el 50 % de todo el consumo de carne de res, algo muy común en prácticamente todos los países.

 

Sin embargo, con el huevo sucede algo muy diferente y peculiar. En este caso, no importa realmente el grupo de ingreso: el huevo es una proteína que prácticamente se consume igual en el país y el dinero que se gasta es muy similar. Mientras el decil 1 gasta el 8 %, el decil 10 gasta el 10 %. Además, todos los deciles gastan entre el 8% y el 11%. Es decir, es una proteína muy “democrática”.

 

De esta forma, en cualquier situación económica, el huevo resulta ser una muy buena alternativa. Sin embargo, el problema que se presenta en estos momentos en México con la situación de la industria avícola en general, es que el precio del pollo vivo está muy bajo, incluso ha caído por debajo del precio del huevo en algunas regiones. De esta forma, el huevo deja de ser, de alguna manera, una proteína atractiva y la gente de ingresos bajos y medios se va al pollo.

 

¿Cuál es el mercado para el huevo?

 

Dijimos que el mexicano promedio come 410 huevos al año. Sherwell presentó datos de un estudio propio en zonas urbanas en el que el 20 % de la población consume un huevo diario, el 50 % de la población consume dos unidades, el 20 % de la población consume tres huevos, el 10 % de la población casi nunca lo consume y el 2% no consume huevo.

 

El grupo que consume alrededor de dos huevos quizás no necesite ser objetivo de promoción. El objetivo al que hay que dirigirse es la población que casi nunca o nunca come huevo. Lo mismo ocurre con aquel grupo de la población que solamente consume un huevo al día, que es el 20 %. Con estos grupos, México todavía tiene un gran espacio para seguir creciendo en esta proteína.

 

Deporte y proteínas

 

Sherwell también mencionó que el 58.91% de la población consume huevo por sus componentes nutritivos, mientras que el 9.21% por su precio, lo que indica que el costo no es una cuestión de preocupación.

 

Con el aumento en la importancia de las proteínas en la mentalidad de la gente, otra población objetivo es aquella que hace ejercicio y asiste a gimnasios, sobre todo en zonas urbanas.

 

Ya existen snacks proteínicos, pero lejos de enfrascarse en una batalla por las proteínas, si estos snacks se posicionan como productos saludables para deportistas, quizás los huevos también deberían hacerlo. De ahí la idea de que el huevo también pueda ser un snack proteico saludable.

 

Por ejemplo, ¿por qué no se aprovechó el Mundial de Fútbol 2026 para promocionar el huevo, si los brasileños lo han hecho con todas las proteínas animales?

 

Ideas finales

 

Aquí se presentan algunas ideas para que los productores de huevo dirijan sus esfuerzos de marketing. Todavía hay mercados que atender. Sherwell mencionó que hay otras razones por las que la gente no come huevo. Algunos mencionan que salen muy temprano de casa y no tienen tiempo para cocinar. Para eso quizás podría haber alternativas de huevos ya listos para llevar como snacks u otro tipo de alimentos.

 

La pregunta final es: ¿por qué la industria del huevo no se posiciona mejor como producto proteínico? ¿Será porque es un producto básico? Esta puede ser una oportunidad. Quizás necesitamos más productos de huevo con valor añadido. No hay que dar por sentadas ciertas cosas.

 

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